Cuando Luis Cabral llegó a España en 1977 tenía apenas 20 años. Había dejado atrás Cabo Verde para buscar un futuro en las minas del noroeste de España, como tantos otros compatriotas que durante aquellos años encontraron en las cuencas mineras de Laciana y El Bierzo una oportunidad laboral.
Casi medio siglo después, sentado en la sede de la Asociación Amílcar Cabral de Bembibre, asegura que siempre se sintió «como en mi país» y que ya no imagina su vida lejos de esta tierra donde ha criado a sus hijos y conoce a sus nietos.
La historia de Luis muestra también la historia de toda una comunidad que contribuyó al desarrollo económico y social de la comarca berciana durante décadas. Los caboverdianos llegaron atraídos por el trabajo en la minería, primero a Villablino y después a localidades bercianas como Bembibre o Torre del Bierzo. Algunos de los primeros asentamientos se remontan a finales de 1974.
«La mayoría de aquellos, todos vinimos a trabajar en las minas que había en Villablino y aquí en El Bierzo», recuerda Cabral. La llegada de nuevos trabajadores funcionó muchas veces mediante redes de amistad y familiares. Quienes ya estaban asentados avisaban a otros compatriotas de las oportunidades que existían en España y facilitaban su integración.