
ÁREA 4. LO QUE CALLABAN NUESTRAS ABUELAS
El Área 4 pone en el centro las voces, experiencias y saberes de las mujeres mayores del Bierzo. A través de talleres, relatos y recorridos, este espacio recupera historias que durante años quedaron en silencio y que hoy se revelan como un patrimonio esencial para comprender quiénes somos.
El fanzine “Voces del Bierzo” da forma y visibilidad a las historias de mujeres del medio rural: sus luchas, sus saberes, sus afectos y su manera de sostener la vida cotidiana. Es un homenaje a su legado y una invitación a mirarlas con la dignidad y el reconocimiento que merecen.
Las rutas con memoria personal, guiadas por mujeres mayores, permiten recorrer el territorio desde sus vivencias: cada camino es una biografía, cada parada un fragmento de vida. A su vez, las rutas con memoria territorial recuperan los paisajes, entornos, oficios y relatos que marcaron la identidad colectiva del Bierzo, tejiendo un puente entre lo que fuimos y lo que seguimos siendo.
...sobre como la relación adecuada con el planeta hace la vida más sostenible y longeva
HISTORIAS DE VIDA
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83 años
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80 años
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88 años
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95 años
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100 años
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91 años
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82 años
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91 años
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80 años
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95 años
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94 años
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90 años
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VIDAS EN RUTAS
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Luisa |
La cuenca Fabero‑Sil muestra cómo la longevidad se vincula a la relación entre identidad territorial, cohesión social y hábitos de vida. La transición de un entorno agrario a uno minero transformó la geografía, los ritmos cotidianos y las relaciones comunitarias, pero generó una fuerte identidad colectiva y redes de apoyo entorno a las empresas (economatos, escuelas, zonas de recreo, poblados obreros) que favorecieron bienestar y acompañamiento, factores asociados a vidas más largas. La cultura minera, aunque recortó salud, reforzó el orgullo y la pertenencia, mientras que el ciclo festivo, especialmente Santa Bárbara, sostuvo la continuidad emocional de la comunidad. La minería reorganizó la vida comunitaria y generó nuevas formas de cohesión. Los filandones dieron paso a bares que actuaron como espacios centrales de encuentro, con dinámicas masculinizadas y una intensa interculturalidad entre población local y personal trabajador llegados de otros lugares. Estos vínculos comunitarios, aun surgidos en un contexto laboral que recortó salud y longevidad, sostuvieron el bienestar emocional y el arraigo. En la etapa postminera, la recuperación del patrimonio y las nuevas iniciativas culturales y ambientales reactivan el sentido de propósito, mantienen activos a los mayores y fortalecen la transmisión intergeneracional. La llegada de jóvenes y la revitalización del paisaje minero consolidan un entorno donde identidad, resiliencia y actividad comunitaria contribuyen a la longevidad del territorio.
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Cuenca Fabero-Sil
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Gloria Rodríguez Martínez. 91 años
Asunción Silván Viloria. 80 años
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Torre del Bierzo careció inicialmente de un sentimiento de unidad porque la minería reunió a personas de orígenes diversos sin arraigo previo. Aun así, la actividad minera generó redes de apoyo comunitario muy fuertes, concejos, economatos, fiestas y espacios de encuentro que favorecieron cohesión y bienestar, factores vinculados a la longevidad. Con el tiempo, la cultura minera creó un arraigo emocional que hoy sigue proporcionando identidad y estabilidad a las generaciones mayores. La recuperación del patrimonio minero y cultural, junto con el museo minero, las rutas de petroglifos y el trabajo de asociaciones locales, mantiene activas a las personas mayores y refuerza el sentido de pertenencia. Estas iniciativas conectan a jóvenes y mayores, reactivan la memoria colectiva y aportan propósito vital. En conjunto, identidad, apoyo comunitario y actividad cultural se convierten en elementos que contribuyen a la longevidad en el valle.
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Torre del Bierzo
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Antonia Martínez Rebolledo. 91 años
Esperanza Rodríguez Abella. 82 años
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En Chano (Peranzanes), la distancia geográfica y el aislamiento de la montaña han configurado una microcolectividad muy cohesionada, donde la ayuda mutua y la atención cotidiana a la vecindad forman parte de la vida diaria. Las placas de agradecimiento visibles en muchas fachadas expresan ese sentimiento solidario y refuerzan un orgullo colectivo que fortalece los vínculos internos. Las redes familiares y vecinales sostienen el bienestar comunitario, basado más en la fortaleza del grupo que en los logros individuales, y la población mantiene vivas las estructuras de apoyo y cuidado hacia sus mayores. La conexión con la naturaleza, ligada a la alimentación de las huertas, el cuidado de los animales y la tranquilidad del entorno, alimenta un fuerte sentimiento de pertenencia al Valle y al Bierzo, percibidos como auténticos paraísos. El aislamiento permitió conservar costumbres como el Filandón oral, aún presente en la vida comunitaria. Todo este entramado social, cultural y ambiental conforma un ecosistema de vida que favorece trayectorias vitales más largas y saludables, estrechamente vinculado a la longevidad.
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Valle de Fornela. Chano y Guímara (Peranzanes)
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Pacita Pacios Prada. 91 años
Manuel Prada (Carabín). 100 años
Pilar Prada Merayo. 95 años
El Colmado de Tita
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La longevidad en el valle se vincula al grado de identificación territorial, más que a la historia de la zona. En Rimor, la identidad diferenciada respecto al conjunto del valle refuerza las redes de apoyo, las prácticas intergeneracionales y las narrativas de continuidad en el ámbito local. Las cantinas o instalaciones públicas, como los hornos o lavaderos, la matanza o el trabajo colectivo agrícola, como la siega o la vendimia, favorecían las relaciones vecinales, como nexo de identidad comunitaria, sorteando las disputas cuando alguien necesitaba ayuda. La combinación de actividad física cotidiana (caminar por las cuestas o para ir a la huerta o el campo), la alimentación variada y bienestar emocional, incluido el sentirse arraigado y a gusto en el propio entorno, se perfila como un conjunto de factores que podrían contribuir a favorecer trayectorias vitales más largas. |
Valle de Rimor (Ponferrada)
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Leonides Abella Abella. 83 años
Esther Ovalle Alfonso. 80 años
Carmen Rodríguez López. 88 años
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En el Valle de Ancares, el habla específica actúa como un elemento de cohesión territorial ya que refuerza la pertenencia, activa redes de apoyo y mantiene vivas las relaciones entre generaciones protegiendo la vida comunitaria a largo plazo.
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Tejedo de Ancares (Valle de Ancares)
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