En la calle Merayo, de Toral de Merayo, vive Manuel Prada Merayo, una triple circunstancia que a punto estuvo en una ocasión de meterle en un lío con la Guardia Civil. “Una Nochebuena, cuando volvía de trabajar en bicicleta, un guardia con tricornio me paró en Flores del Sil, porque llevaba una luz fundida. Me preguntó cómo me llamaba y dónde vivía. Cuando le dije que era tres veces Merayo, me quería llevar al cuartel porque creía que me estaba cachondeando”, relata divertido. Y remata, con esa retranca que no ha perdido con los años: “Hoy la Guardia Civil funciona; antes daba leña”.
Recibe a El Bierzo Digital el mismo día en que cumple 100 años. En el pueblo todos le conocen como Carabín, un apodo que le puso siendo apenas un crío un vecino que vivía frente a su casa. “Me decía: ‘Carabín, ven conmigo’, algo así como chavalín, porque esa palabra no existe, pero se me quedó para toda la vida”, cuenta.