La despoblación rural no es un fenómeno nuevo. Sus raíces se remontan al éxodo rural de los años 50, cuando la industrialización aceleró el traslado de miles de personas desde pequeños municipios hacia las grandes ciudades en busca de empleo y oportunidades. Según el experto, este movimiento se produjo porque la actividad económica comenzó a concentrarse en grandes núcleos urbanos capaces de generar una “masa crítica” de población y producción. “La gente buscaba oportunidades, sitios mejores o simplemente cambiar para poder vivir”, explica.
En países como España, más del 80% del territorio se considera rural, entendido como el conjunto de municipios con menos de 30.000 habitantes y baja densidad de población. Sin embargo, “en esas zonas vive únicamente entre el 17% y el 20% de la población”, señala. Es lo que se conoce como la ‘España vaciada’ y supone un doble desequilibrio: ciudades cada vez más saturadas y territorios rurales con pérdida progresiva de actividad, servicios y tejido social.