La pandemia nos demostró de forma evidente que muchos trabajos se pueden hacer de forma remota. Gracias a la tecnología, podemos responder mails, atender una consulta o realizar la mayoría de nuestras tareas desde cualquier lugar del mundo. Esto tiene muchas cosas buenas, pero también importantes inconvenientes. La conectividad constante ha difuminado los límites entre la vida laboral y la personal, haciendo que sintamos que tenemos que estar siempre disponibles. Y no es así.
Aquí es donde surge el derecho a la desconexión digital, una medida que busca garantizar que los trabajadores puedan disfrutar de tiempos de descanso sin interrupciones relacionadas con el trabajo. O lo que es lo mismo, no atender llamadas, correos electrónicos, mensajes o cualquier otra comunicación profesional fuera de nuestro horario laboral. También protege los periodos de vacaciones, permisos y descansos. Es un derecho reconocido por ley desde 2018 en nuestro país. El artículo 88 de la Ley Orgánica 3/2018, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales, establece expresamente que “los trabajadores tendrán derecho a la desconexión digital a fin de garantizar, fuera del tiempo de trabajo legal o convencionalmente establecido, el respeto de su tiempo de descanso, permisos y vacaciones, así como de su intimidad personal y familiar”.
La hiperconectividad puede tener consecuencias negativas tanto para los trabajadores como para las organizaciones. Estar pendiente del trabajo a todas horas aumenta los niveles de estrés, dificulta la conciliación, favorece el agotamiento profesional o burnout y puede afectar a la salud mental. Además, trabajar más tiempo no implica necesariamente ser más productivo. De hecho, numerosos estudios han demostrado que el descanso es fundamental para mantener la concentración, la creatividad y la capacidad de tomar decisiones. Cuando existen límites claros entre el trabajo y la vida personal, tenemos una mayor sensación de bienestar y afrontamos nuestras responsabilidades con una actitud más positiva. Es bueno para los trabajadores y las empresas también se benefician de ello, ya que sus equipos están más motivados, comprometidos y son más eficientes.