La capacidad de las máquinas para aprender a partir de patrones complejos abre posibilidades para abordar desafíos actuales. Frente a la triple crisis medioambiental que plantea el Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente —cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación—, el nuevo monográfico de BBVA explora cómo la inteligencia artificial puede ayudar a prever riesgos ambientales y mejorar la toma de decisiones.
Esta tecnología ya se utiliza para hacer las ciudades más inteligentes, acelerar investigaciones médicas y crear sistemas de alerta temprana. La publicación subraya, no obstante, la necesidad de desarrollar esta tecnología de forma responsable, ya que la infraestructura de centros de datos que la soporta tiene una huella ecológica que debe ser gestionada y minimizada con eficiencia.