La cultura de la 'reseñatitis', esa obsesión moderna por consultar y producir opiniones digitales sobre cualquier decisión de consumo, lo invade todo. El fenómeno comenzó a gestarse a finales de los noventa y los primeros dos mil con el nacimiento de las primeras plataformas de opinión online, pero con la aparición de los smartphones explotó a nivel masivo, y hasta ahora. No resulta exagerado decir que el famoso sistema de estrellitas de eBay, Amazon y Google se convertido la brújula del consumo del mundo. Hoy en día, mucha gente es incapaz de decidir dónde comer, qué hotel reservar o qué frigorífico comprar sin leer doscientas valoraciones antes.
La costumbre de dejar y buscar opiniones sobre absolutamente todo parece no tener límite. Ese es precisamente el argumento de la nueva campaña de sensibilización del Ministerio de Igualdad, que denuncia uno de los síntomas más alarmantes de la normalización de la prostitución en la sociedad actual es precisamente que los hombres que pagan por sexo reseñan, comparan y recomiendan públicamente a las mujeres prostituidas en plataformas digitales. Igual que si evaluaran un restaurante o un hotel.